La agricultura en América, desde su historia hasta la actualidad, de los países andinos hasta Venezuela

Los conocimientos relacionados con la Agricultura, en sus distintas ramas, han alcanzado mucho adelanto en los últimos tiempos. El signo del siglo parece ser el maquinismo. La in­teligencia humana, estimulada por las exigencias de las guerras y de la produc­ción, ha llegado en ese sentido a reali­zaciones sencillamente maravillosas. El tractor, por ejemplo, ha experimenta­do mejoras que le permiten practicar en las faenas agrícolas una acción múl­tiple y rápida, pudiendo los agriculto­res emplear con ventajas de distinta índole maquinaria y accesorios cuyo empleo no era posible o práctico, con la tracción animal, y menos aun con la humana. Por extensión, el maquinismo ha influido de modo sorprendente en la industrialización de los productos agrí­colas, permitiendo un aprovechamiento más amplio y simplificado.

Por otra parte, la Química, respaldada por ciencias auxiliares o afines, como la Biología, ha ganado mucho terreno, arrancando trascendentales secretos a la naturaleza, haciendo adelantar la Agricul­tura con descubrimientos y orientaciones de profundo interés y utilidad. Son bue­nas pruebas de ello: la apreciación de las distintas reacciones del terreno y determinación de aquellas que son propicias o desfavorables a cada una de las principales plantas económicas; el reconocimiento de la presencia de ele­mentos que sin ser los fundamentales para la nutrición vegetal -nitrógeno, fósforo y potasio- intervienen, sin embar­go, de modo activo y sensible en la exis­tencia de las plantas, contribuyendo a sus mayores rendimientos, y resultando, a veces, por carencia, causa indirecta de graves trastornos fisiológicos, que ve­nían siendo motivo de desorientación para la Patología vegetal.

El esclareci­miento de la función de las bacterias en los suelos, señalando sus variadísimas intervenciones en el proceso de la vida de las plantas, desde su nutrición hasta muchas de sus enfermedades y fenómenos vitales; el descubrimiento de las vi­taminas y sus valores en los productos, así como la acción de las proteínas, los carbohidratos y las grasas en la nutrición humana y animal; la serie de planea­mientos que se hicieron han venido a revolucionar, por así decido, la produc­ción agrícola, orientándola en el sentido de que sus frutos, organizadamente obtenidos, contribuyan lo más eficiente­mente posible a una alimentación racio­nal de los pueblos; el avance formida­ble de la Genética como ciencia que estu­dia los caracteres de la herencia, modificando favorablemente, a través de cruzamientos y - selecciones, muchas varie­dades de plantas económicas y creando otras de peculiar interés para la Agricul­tura, bien porque ofrecen mayores ren­dimientos, ya por su adaptabilidad a condiciones características de suelo o ambiente, o por presentar más resis­tencia o resultar inmunes a plagas o en­fermedades; y, por último, el descubri­miento de las hormonas, cuyos estudios iniciales arrojan ya mucha luz sobre una serie de insospechados fenómenos en las funciones histológicas del reino vegetal.

La investigación, en el campo de la Agricultura, puede decirse que en el momento histórico actual se encuentra en su apogeo. América, lejos de permane­cer indiferente a tal movimiento cientí­fico, no sólo toma en él una parte muy activa, sino que está dando pruebas de ser la dirigente de ese movimiento uni­versal. Muchas instituciones experimen­tales trabajan a base de programas enca­minados a resolver problemas de la producción. Las más, naturalmente, la­boran con miras nacionales, o simple. mente regionales, de acuerdo con parti­culares ecologías y circunstancias. Otras, también, con un radio mayor de acción, contribuyen, con sus estudios de orden general, al mejoramiento de la agricultura en todo el continente.

 

La agricultura en el Perú

 

Mediante un sistema de terrazas trazadas prolijamente en los Andes, los pueblos incaicos cultivaban antes de la llegada de los españoles una gran cantidad de cereales como la quinua o quinoa, de gran contenido calórico, teniendo la mayor variedad del continente en tipos de maíz compitiendo con México. Además de cereales los precolombinos eran sabios en la siembra de papa, batata, mandioca o yuca como se conoce en Perú. Sin embargo no fueron los incas quienes comenzaron con el sistema de terrazas de cultivo, puesto que en Bolivia se conocía desde muchos siglos antes en Tiahuanaco, cerca de La Paz, y en Perú otras civilizaciones como la Mochica o Chavin también eran grandes agricultores.

Actualmente el Perú, en visible afán de plantear y buscar solución a sus problemas agrícolas característicos, facilitando así las relaciones económicas entre sus pueblos, realiza periódicamente reuniones entre técnicos de sus países. Un ejemplo es la Conferencia interamericana de Agricultura, que se celebra cada dos años con sede en país distinto. En ella se presentan y discuten cuestiones esenciales para la producción. Sus acuerdos se convierten en verdaderos programas de trabajo futuro para los países representados, los cuales, con más o menos precisión, intensidad y responsabilidad, van orientando su acción agrícola hacia los cauces trazados en esas conferencias, que en definitiva tienden a otorgar a América unidad de acción agrícola y armonía en sus fundamentales intereses.

No puede decirse que ese progreso ha llegado ya a su grado máximo, sobre todo si abarcamos el panorama de la producción en sus aspectos tan variados. América es muy nueva aún y sus posibilidades, como hemos anotado, no pueden calcularse. Sobre todo en los países de la América latina, grandes extensiones de tierra se encuentran aún sin que la experta actividad del hombre explote su riqueza. En el momento en que vivimos, el cual se caracteriza, como ya se ha dicho, por una extraordinaria eficiencia de la Mecánica, se observa en el medio rural de muchos de nuestros países, que mientras en aquellas regiones más o menos cercanas a los grandes centros urbanos el agricultor emplea la electrificación y maquinaria de sorprendente capacidad y rendimiento, en otras zonas apartadas la explotación agrícola se realiza en las más primitivas y rutinarias formas desconociéndose, a veces, el uso del arado.

Esos grandes contrastes en los procesos de la producción, influyen mucho en el desenvolvimiento educativo de las naciones, y hasta en la salud pública. Los núcleos aislados, que se retrasan con respecto a la civilización, se nutren impropiamente, por razón de dietas deficientes en sus contenidos vitamínicos, calorías, grasas, carbohidratos, proteínas y elementos minerales. Esa circunstancia crea situaciones demográficas y sociales desventajosas para el conjunto de los pueblos, desde el punto de vista de la existencia humana. Tiene también el inconveniente de que aquellos núcleos, manteniéndose en un bajo nivel de vida, presentan un peculiar problema en las relaciones de los países, pues entorpecen el c9mercio internacional que se realiza, en términos generales, sobre la base de los productos de la agricultura y sus industrias características, para adquirir los cuales aquellos núcleos casi siempre carecen de capacidad adquisitiva, o no sienten, por falta de costumbre, su necesidad.

La evolución agrícola, y con ella la de la Sociología rural, estará determinada en lo futuro por el grado de educación y de cultura a que se logre llegar en esos movimientos constructivos en que intervienen los gobiernos y las instituciones. El mundo ha marchado con ritmo casi vertiginoso por los caminos de la ciencia. Ha hecho muchas conquistas, de las cuales parte de los hombres disfrutan y otra gran parte no. Es necesario que, hasta donde ello resulte posible, sean muchos los que gocen de tales conquistas científicas, y que éstas tengan por finalidad dar al hombre una vida mejor.

 

Agricultura en Venezuela

 

Venezuela viene desarrollando técnicas agrarias de alta complejidad en los últimos años gracias al fomento gubernamental al sector agrario. Se han apreciado beneficios de la educación de esos apartados núcleos rurales, sobre todo de las nuevas generaciones, las cuales tienen ya el alma mejor preparada para una comprensión más fácil de los nuevos métodos, y tienen, igualmente, un sentido algo más racional de las actividades productivas.

Otro factor evolutivo es, y lo será más aún en el porvenir, esa clase de individuo educado, que, teniendo un bagaje de conocimientos fundamentales, y un sentido moderno de las industrias y de las producciones en general, va hacia el campo, atraído por las maravillosas oportunidades que brinda la naturaleza venezolana a los individuos de coraje.

.Con aquellos núcleos juveniles salvados del atavismo y de la rutina, y con estos elementos enérgicos que van de la ciudad al ambiente rural, no como aventureros, sino como hombres de método, armados de conocimientos y herramientas que la técnica moderna pone en sus manos, la vida rural llegará a alcanzar en Venezuela el altísimo nivel que las condiciones naturales del continente habrán de permitirle.