La avena: su producción, desde la siembra a la cosecha

La avena tiene su origen en la gran zona del Mediterráneo, y en el centro, este y oeste de Europa. Algunos países tienen una producción de volumen semejante a la de trigo. Consultemos, pues, algunas estadísticas.

Producción de avena según el país

En los países de Sudamérica es un cultivo nuevo, pero que tiene para lo futuro infinitos límites de prosperidad, pues constituye uno de los mejores alimentos para caballos, mulos, vacas, puercos, carroñeros, aves, etcétera.

Planta de avena. 

 A grandes rasgos, una planta de avena no se diferencia mayormente para el profano, de la de trigo; sin embargo, difiere en algunos aspectos. Posee mayor número de macollas o retoños que el trigo, aunque su altura es generalmente menor que la de esta especie, alcanzando un promedio de 80 centímetros. Los tallos se encuentran en número aproximado de 7 ó más por planta y en su terminación muestran la panoja o inflorescencia, consistente en un racimo de espiguillas.

CLIMA y SUELO. 

iene análogas exigencias que el trigo, aunque presenta la particularidad de mostrarse sensible a las oscilaciones de temperatura, pero en general es más rústica. Se produce mejor en las zonas frías, en las cuales se obtienen los mejores rendimientos. La influencia de las temperaturas en la avena puede apreciarse por la siguiente escala de rendimientos promedio durante 10 años en Estados Unidos: en Maryland 30 bushels por acre; en Texas 25, y en Florida 14.

Ninguna planta se adapta como la avena a tan diferentes tipos de suelos, ya sean éstos salinos, compactos, sueltos, etc. Pero la condición apuntada no significa que las avenas no tengan sus mejores rendimientos en su medio apropiado, esto es, en los suelos donde la cal, la arena y la arcilla se encuentran mezcla. dos en proporciones determinadas. Es algo exigente en agua; en general requiere tierras fértiles con buen drenaje. Estos terrenos, sin embargo, deben ser de los que retienen bien la humedad. Las tierras con suficiente materia orgánica son las mejores en estos casos y de no tenerla en cantidad conveniente lo más recomendable es cultivar antes de la avena cualquier abono verde, tal como el fréjol de terciopelo, soya, chícharo de vaca, canavalia, etc., enterrando esa vegetación por medio del arado o de la grada de disco.

 

REPARACIÓN DE LA TIERRA PARA LA SIEMBRA DE AVENA

Se tendrá en cuenta que se trata de granos pequeños y que la ocasional existencia de terrones, es decir, tierra no desmenuzada, es lo suficiente para que la semilla que por azar se ubicase entre alguno de ellos, no germine. Es importante entonces el trabajo prolijo de la tierra para asegurar el posterior desarrollo de las plantas.

Puede efectuarse la siembra al voleo o con sembradora. Es más práctica la sembradora, porque hace una distribución más uniforme y la semilla queda a profundidad suficiente y las raíces en mejores condiciones para completar su desarrollo. Igual que en el trigo, se efectuarán dos aradas y se pasarán gradas después de las operaciones mencionadas. La preparación del terreno depende de su naturaleza y de las condiciones en que se encuentre en el momento de iniciar las labores. Si el suelo ha estado ocupado con una cosecha que se acaba de recoger, una grada de discos realizará fácilmente el trabajo de preparación, enterrando al mismo tiempo tallos y residuos de dicha cosecha, con lo que se aumentará el con tenido de materia orgánica. De no ser así se harán las labores de romper y cruzar, así como los pases necesarios de gradas, hasta dejar el terreno completamente pulverizado.

La época de siembra está estrechamente ligada al tipo de avena, o más propiamente dicho, al aprovechamiento de esta especie como forraje verde o alimento humano, en este último caso bajo la conocida forma de avena arrollada. También con destino a la alimentación animal se cosechan los granos, cuando se quieren obtener raciones sumamente concentradas.

Para la primera finalidad, es decir, para forraje verde, convienen las siembras tempranas, generalmente en otoño. Persiguiendo la segunda finalidad son necesarias las siembras tardías, que se efectúan en primavera, pero en ambos casos deben realizarse en épocas tempranas, dentro de lo relativo de las fechas indicadas. Al elegir la semilla, el agricultor tendrá especial cuidado de asegurarse que la misma sea del año anterior, pues el poder germinativo de la avena es bajo y muy perecedero.

Cantidad de avena por hectárea

En términos generales, se necesita igual cantidad que para sembrar trigo. Sin embargo, teniendo en cuenta el poder germinativo, o sea el porcentaje de plantas que germinan, tendremos que elevar proporcionalmente los kilogramos por hectárea. Así, 80 kilogramos de semilla por hectárea es el término medio aproximadamente.