Consejos sobre el estilo en el deporte hípico

CÓMO CABALGAR AL LADO DE UNA DAMA

Cuando cabalgue aliado de una dama, colóquese a su derecha. Es una cuestión de buenos modales que tiene su fundamento. Esta antigua costumbre data de la época de la caballería. El hombre, para poder defender a la dama, debía conservar libre la mano derecha con el fin de poder manejar la espada en caso de peligro. Ésta es la razón por la cual, cuando se cabalga al lado de una dama, hay que situarse a su derecha.

LAS UÑAS DE LAS MANOS NUNCA HAN DE ESTAR GIRADAS HACIA ABAJO

En la definición de la posición correcta del jinete, se dice que las uñas de las manos deben mirarse, y esto no carece de fundamento. Al girarlas hacia abajo, los codos se separan del cuerpo. Esto es poco elegante y las manos carecen de precisión. El hecho de colocar las uñas de las manos frente a frente aproxima de modo natural los codos al cuerpo.

 

NO LLEVE LAS RIENDAS DEMASIADO CORTAS

 

Fíjese en un caballo que avanza. Extiende su cuello que le sirve como equilibrio natural. Si usted lleva las riendas demasiados cortas, «encierra» al caballo, el cual se defiende trotando corto sobre el terreno. Usted le irrita e incluso puede suceder que el caballo intente derribarle con algunos saltos de carnero. En lugar de ello, deje deslizar progresivamente las riendas por sus dedos para demostrarle que usted no teme dejarlo libre. ¡Así será más agradable de montar!
 

NO LLEVE ESTRIBERAS DESAJUSTADAS

Definir la longitud ideal de las estriberas es algo relativamente difícil. Depende del tipo de equitación que se practique, de la morfología del caballo y del jinete. En la doma, al contrario que en el salto de obstáculos, el jinete monta con estriberas relativamente largas. En las carreras, el jockey las lleva aún más cortas, pero cualquiera que sea la longitud escogida, es importante que ambos estribos tengan la misma longitud. Es inútil ajustar las estriberas contando los agujeros, pues la mayoría de ellas se han alargado más o menos diferentemente. Los agujeros no corresponden a nada. Después de haber calculado la longitud comparándola con su brazo, monte sobre la silla y dé algunos pasos para comprobar si ambas son de la misma longitud. Si está parado, la verificación no es suficiente. Es raro, en efecto, que el caballo parado mantenga sus cuatro extremidades firmes con respecto al observador. Generalmente eleva una de sus extremidades posteriores para aliviarla.
 

NO SE SIENTE DEMASIADO ATRÁS EN LA SILLA

 

La silla está concebida para aproximar el centro de gravedad del caballo al del jinete, a condición de estar sentado en el lugar correcto, o sea hacia adelante de la silla. Además, si usted se sienta demasiado atrás, deforma el arzón. La silla de montar, definitivamente deformada, le echará sistemáticamente hacia atrás. Si compra una silla nueva, encájela bien, adoptando desde el principio una posición perfecta. O sea, sentado muy hacia adelante y con las piernas bien bajadas.

A CABALLO MANTENGA LA CABEZA ALTA

A caballo, si mira hacia el suelo, su espalda se arquea y sus piernas tienen tendencia a tirar hacia adelante. No solamente pierde eficacia y comodidad, sino también pierde elegancia su aire. El simple hecho de mantener alta la mirada eleva la cabeza y endereza la espalda. Un instructor solía decir al respecto: «Si usted mira a tierra, irá a parar a tierra.»

   
LA PUNTA DE LOS PIES NUNCA HACIA ABAJO

A caballo, se aconseja «bajar los talones». En esta posición, usted se beneficia con la flexibilidad de la articulación del tobillo, que juega un papel de amortiguador. El hecho de bajar los talones endurece las pantorrillas, lo cual favorece la unión del jinete con el caballo. Con las piernas bajadas y envolventes, las pantorrillas aprietan al caballo y su posición es mejor.

NO MONTE CON «LAS PIERNAS HACIA ADELANTE»

Un instructor daba este consejo sirviéndose de una imagen gráfica: "¡Nunca la pata hacia adelante, siempre la pierna hacia atrás!» Las piernas demasiado avanzadas no pueden actuar correctamente sobre la mano atrasada del caballo. En equitación al aire libre, y por cuestión de comodidad, no es indispensable que las piernas estén muy retrasadas, pero en doma el consejo sigue siendo idéntico: «Nunca la pata hacia adelante.»