Errores a evitar a la hora de montar un caballo

NO CASTIGUE A UN CABALLO EN LA BOCA

En caso de desobediencia, muestre su enfado con la voz, las piernas y eventualmente la fusta; ¡pero no le corrija nunca con el bocado del freno! Puede verse a demasiados jinetes que pierden su sangre fría y dan grandes y sonoros tirones del bocado del pobre caballo, bajo pretexto de que no les ha obedecido. ¡Se impone un mínimo dominio de sí mismo, pues la boca del animal es determinante!

NO LE DEJE HALLAR DEFENSAS

Desde los primeros contactos, el caballo prueba al hombre. De salida, el animal no tiene conciencia de su fuerza. Cada vez que usted cede a uno de sus caprichos o a una de sus amenazas, el caballo adquiere conciencia de su poder y puede usurpar su autoridad. Más tarde, durante el cepillado y la doma, intentará escapar de su autoridad utilizando medios clásicos: así, puede encabritarse, dar saltos de carnero, rehusar el obstáculo, etc. Si usted cede, después de que se encabrite, por ejemplo, en el futuro utilizará esta defensa para rechazar una orden. Conozco el caso de un poni que se tumba para rechazar una orden: ha encontrado su defensa. Desde los primeros contactos con el caballo, hágase respetar y no cree una relación de fuerza. Usted no podría estar seguro de salir ganando. Algunos caballos disponen de tal gama de defensas, adquiridas progresivamente junto a un jinete demasiado tolerante o incompetente, que llega a ser prácticamente imposible montarlos con seguridad. ¡Los buenos caballos son los que obedecen! Los buenos jinetes son los que saben hacerse obedecer, sin brutalidades inútiles.
 

¡NO LE DEJE MORDER LAS ESQUINAS DEL PICADERO!

Un instructor decía sin cesar en el picadero: «Si no se manda en la pista, no hay autoridad.» Es cierto que para engañar astutamente desobedeciendo de modo progresivo a su jinete, el caballo recorta cada vez más las esquinas. ¡Qué jinete principiante no se ha encontrado impotente, en medio del picadero! Aun cuando no sea todavía un jinete experto, la primera lección de autoridad que se debe dar a un caballo consiste en «mantener» la pista

iguiendo los bordes del picadero, y adentrándose todo lo posible n las esquinas. Se quedará sorprendido al constatar cómo este pequeño ejercicio de autoridad al alcance de todos, es eficaz para I'Ocuperar el dominio sobre un caballo que, hay que compren(Iorlo, ¡está cansado de girar constantemente en redondo!

NO ENTRE EN UN PICADERO SIN PEDIR AUTORIZACiÓN

 LA FUSTA: SUJÉTELA CON LA MANO CORRECTA
Siempre con el objetivo de mantener al caballo en la pista, sujete su fusta con la mano situada hacia el interior del picadero. Así el caballo se siente canalizado entre la fusta y el muro. Será necesario pasarla de una mano a otra cada vez que cambie de sentido. Incluso si no la utiliza, tenga en cuenta que el caballo sabe siempre cuando su jinete «está armado» con una fusta.
 

 
NO SUJETE NUNCA LA FUSTA HACIA ARRIBA

Para actuar enérgicamente, el jinete agarra su fusta como un espada y corrige al caballo golpeándole en los flancos. Per cuando haya terminado el correctivo, no cometa el error de mantener la fusta en esta posición. A título anecdótico, conozco a un jinete que se clavó la fusta en el ojo porque la tenía apuntada hacia arriba

EN EL PICADERO NO DEJE QUE LOS CABALLOS SE AGRUPEN

Aun cuando no sea experto en etología (ciencia del comportamiento de los caballos), seguramente habrá observado que los caballos prefieren permanecer agrupados en vez de trabajar individualmente. O, después de haberle pedido colocar a los caballos en la línea del centro, el instructor le pedirá algunas veces que ejecute individualmente un ejercicio. Sobre todo, no deje que su caballo abandone la pista y se vuelva a juntar con los otros para formar un grupo. Tendría todo tipo de dificultades para conseguir que volviera a salir del grupo.

SOBRE TODO, NO APRIETE LAS RODILLAS

 

NO COMETA ERRORES EN EL PICADERO

Una regla do buena educación y de conducción indica que tienen prioridad los jinetes con «pista a mano derecha». Cuando dos caballos so crucon, el que tiene la pista a mano derecha sigue por ella, y el otro jinete se ha de situar en una pista interior. ¡Esta es la regla!