Seguridad equina: recomendaciones para montar de modo seguro

NO USE UN RONZAL DEMASIADO FINO

Para atar a su caballo, no utilice un ronzal demasiado fino. No s sólo cuestión de resistencia, sino de roce. Una cuerda de poco diámetro puede cortar gravemente una articulación, si el caballo e enreda los pies con el ronzal. Con un ronzal de diámetro rueso, ¡los riesgos son menos graves!
  
Recordar: NUNCA RIENDAS COLGANDO

 NO USE ESPUELAS PARA VOLVER CON UN CABALLO DEL RONZAL
Cuando haga volver a un caballo del ronzal, sáquese las espuelas. Si las conservase puestas, sería penalizado en un examen de equitación, yeso no carece de fundamento. En efecto, el ronzal puede engancharse en las espuelas, lo cual podría resultar dramático. Al tirar, el caballo le haría caer e incluso podría arrastrarle por los pies si se asustase. Además, se corre muy mal con espuelas en los pies.

 

NO MONTE DESCALZO

 

En equitación al aire libre, sobre todo, un creciente número de jinetes montan con zapatillas deportivas o de tenis. Es agradable, pero el tobillo puede engancharse con las ramas, si el pie en su conjunto se desliza del estribo. Esto es particulamente peligroso para un niño, cuyos pies son estrechos. Desde hace algunos años, en los establecimientos comerciales especializados hay estribos cuya parte delantera lleva una placa, que limita el hundimiento del pie. Con el mismo objetivo, los estribos clásicos de Camargue llevan una rejilla. Es necesario saber que en una carrera de resistencia, el reglamento internacional obliga a los jinetes a llevar calzado con talones de 15 mm como mínimo.
 
NO ROCE SU GRUPA AL MONTAR SOBRE LA SILLA
La mayor parte de los caballos son quisquillosos a nivel de I grupa. Al pasar la pierna por encima para sentarse sobre la silla, no se la roce, sobre todo si se trata de un caballo joven. Tenga en cuenta el hecho de que su montura no ve lo que pasa detrás suyo y dosconfía siempre de un eventual agresor. Al limpiar el caballo, acariciele frecuentemente su grupa, para prepararle al contacto con su pierna.

NO ALMACENE EL HENO HÚMEDO

El heno debe estar totalmente seco antes de comprimirlo y d almacenarlo bajo forma de balas. Incluso en un granero ventilado, el heno húmedo, en el corazón de la bala, no puede acabar de secarse. Al enmohecerse, pudre progresivamente todo. Pero todavía existe otro peligro. Al pudrirse, el heno se calienta y esta fuerte elevación de temperatura es capaz de provocar un incendio.

CUIDADO CON LAS PUERTAS DE CUADRA DEMASIADO FLEXIBLES
 
Por razones económicas, numerosas puertas de madera se realizan a partir de paneles, que presentan el inconveniente de ser flexibles. Si en la puerta se ha instalado un solo cerrojo en la parte Ita, la esquina inferior puede desencajarse y enganchar el casco un caballo que se revuelque por la cuadra. Instale un segundo cerrojo en la parte baja para paliar este inconveniente. En las ferreterías existen modelos que se accionan con el pie 

GIRE ALREDEDOR DEL CABALLO, NO AL CONTRARIO

Cuando ejecute una media vuelta con un caballo sostenido de la mano, no le haga girar alrededor de usted, pues le atropellaría al marchar usted sobre los pies. Proceda a la inversa: pase delante suyo, antes de hacerle girar.

 

Exigencias para el caballo

 

Pida frecuentemente, exija poco y recompense frecuentemente»: es un principio a seguir cuando usted dome un caballo. Retendrá mucho mejor si usted le exige poco cada vez, pero repitiendo su solicitud, para llegar progresivamente a la perfección. Cuando dome a un caballo, tenga en cuenta su moral y, sobre todo, no le haga coger aversión exigiéndole demasiado. Caricias y golosinas le incitarán más a obedecerle que la fusta o las espuelas. Y cuando le haya proporcionado satisfacción, eche pie a tierra, acaríciele y vuélvalo a la caballeriza: es su mejor recompensa. Para comprender mejor, póngase en su lugar. Las inacabables figuras de picadero, los cambios de pie al galope, los obstáculos monumentales y los kilómetros recorridos en marchas de resistencia, cuya utilidad realmente no comprende.

NO PIERDA LA CONFIANZA DE SU CABALLO

Las exigencias de la competición son algo contra natura para su caballo. Un caballo salvaje no intentará nunca franquear obstáculos de más de dos metros de altura, siempre que pueda rodearlos. En cuanto a las carreras al trote, se corren a más de 40 kilómetros/hora, aire normal del galope, etc. Por medio de una doma lenta, metódica y minuciosa, el hombre ha ampliado progresivamente los límites del caballo, mejorando su rendimiento deportivo. La autoridad no es suficiente sin la confianza y la complicidad entre el jinete y su montura. Mario Luraschi, domador y especialista cinematográfico en caídas, dice que el problema fundamental en ese tipo de caídas consiste en conservar la confianza de su caballo, incluso después de un accidente cuyas razones escapan a la comprensión del animal. Luraschi cuenta al respecto la siguiente anécdota: Por exigencias de una película, había previsto hacer caer al caballo en un torrente tumultuoso. Se colocó una gruesa capa de arena en el fondo el curso de agua, para evitar dolor al caballo. Sin embargo, por accidente, el célebre especialista fue desmontado. Liberado de su jinete, el caballo remontó la corriente y se lastimó con las piedras esparcidas en el lecho del torrente. La preocupación de Luraschi fue saber si, después de este accidente, el caballo todavía tendría confianza en él. Fue así realmente, y esto es patrimonio de un verdadero gran caballo de especialista: ¡Conservar la confianza hacia su domador, cualesquiera que sean las circunstancias!

 
NO DEJE NADA TIRADO EN LA PAJA

Muchos jinetes pierden sus llaves, su pujavante u otros pequeños objetos, porque han cometido el error de dejarlos en la paja. En efecto, es muy difícil volver a encontrar un objeto en la paja, ya que se hunde progresivamente entre las briznas.