Lluvias, rocío y escarcha

La precipitación acuosa del exceso de vapor de agua determina el fenómeno de la lluvia; si el hecho ocurre a temperaturas inferiores a cero grado, puede originarse una nevada o la caída del granizo. Este último se produce. sobre todo en las nubes de gran desarrollo vertical, en el seno de las cuales se realizan fuertes movimientos ascensionales de las masas de vapor o gotas de agua.

Pueden distinguirse varios tipos de lluvias: lloviznas o lluvias muy finas, que a veces consisten en simples garúas, los chubascos o chaparrones de corta duración y las lluvias propiamente dichas, que pueden durar varios días seguidos con algunos intervalos de reposo. Indudablemente que son estas últimas las que interesan al hombre de campo y se ha tratado de preverlas por la construcción de cartas sinópticas (en las que se refleja la situación del tiempo para horas determinadas), la observación de las variaciones de nubosidad, etc. En muchos casos se han conseguido ya resultados sumamente alentadores.

El registro de las lluvias se hace con un instrumento llamado pluviómetro, que consiste en un depósito que tiene la porción superior abierta y en forma de embudo (para evitar que se evapore el agua recogida), colocado a cierta altura del nivel del suelo (1 m. aproximadamente). La lluvia caída se expresa en milímetros de altura o en litros por metro cuadrado, que viene a ser lo mismo.

En efecto, supongamos que en un lugar determinado se han registrado 100 mm. de lluvias; si esta lluvia ha caído sobre la superficie de 1 metro cuadrado, el volumen del agua caída será (multiplicando la base por la altura) 100 mm. por 1.000.000 de milímetros cuadrados (esta última cifra expresa la cantidad de milímetros cuadrados que tiene 1 metro cuadrado), lo que da 100.000.000 de milímetros cúbicos, o sea 100 decímetros cúbicos o finalmente 100 litros (ya que el decímetro cúbico es equivalente en capacidad al litro). Esos 100 litros se habrán derramado sobre 1 metro cuadrado de superficie, según habíamos supuesto anteriormente.

Aunque existen muchos tipos de lluvia y su origen parece diverso, el fenómeno está siempre motivado por el descenso de la temperatura de una masa de aire cargada de humedad. Aun cuando dicha masa estuviera lejos de su punto de saturación, bastaría una sensible disminución de la temperatura para provocar la lluvia.

En las regiones montañosas ocurren las lluvias de relieve: éste obliga a las nubes a realizar un gradual movimiento de ascenso hasta ponerlas en contacto con aire de temperatura baja, lo que origina las precipitaciones, que persistirán mientras lleguen a la vertiente montañosa masas de aire húmedo. Del otro lado del obstáculo puede reinar una sequedad sorprendente. Esto ocurre, por ejemplo, en la sierra de Aconquija (Argentina), que sólo recibe lluvias abundantes del lado oriental.

Las lluvias de contacto y de mezcla son las que ocurren cuando una masa de aire frío se pone en contacto con otra de aire caliente cargada de humedad, enfriándola y haciéndole precipitar el exceso de dicha humedad; un tipo especial de lluvias es el de expansión o de dilatación rápida de una masa dada de aire, fenómeno que hace descender mucho su temperatura y precipita su humedad.

Las lluvias ciclónicas acompañan a las masas de aire de poca presión en su traslado a través de la atmósfera hasta que ocurre la oclusión de las mismas; tales lluvias pueden ser de frente frío o de frente caliente, según que correspondan a la llegada de una masa de aire frío o de aire caliente.

ROCíO Y ESCARCHA

El rocío consiste en la condensación del vapor contenido en el aire sobre los cuerpos situados en el suelo o sobre los vegetales, debido al.' enfriamiento nocturno del aire en las capas más bajas, situadas próximamente al suelo, o en contacto con éste. Si dicho enfriamiento baja de cero grado se forma escarcha o helada, que no consiste en el rocío helado, sino que resulta directamente del pasaje del vapor de agua al estado sólido, cristalizando.

Ni la helada ni el rocío caen como se dice vulgarmente, sino que se forman a ras del suelo, en contacto con objetos fríos, estando el aire cargado de humedad.