Tipos de nubes y su clasificación

De la condensación del vapor de agua en gotitas resultan las nubes, que cuando marchan a ras del suelo constituyen las nieblas. Las nubes no son verdaderas masas de vapor, ya que éste se encuentra condensado en agua.

El proceso de flotación de las nubes en la atmósfera se debe en parte a las corrientes ascensionales de aire, pero este hecho no explica por qué las gotitas de agua, siendo más pesadas que el aire, no terminan por caer al suelo, quedando en cambio, agrupadas en formaciones bastante regulares, hasta el punto de que muchas nubes tienen una base bastante plana.

Lo que ocurre en realidad es que las gotitas caen constantemente, pero al alcanzar las capas de aire inferiores más calientes se evaporan y desaparecen de nuestra vista. Pero al evaporarse se hacen más livianas que el aire y ascienden nuevamente para condensarse de nuevo, continuando este proceso indefinidamente. Por eso las nubes se transforman tanto en el espacio, adquiriendo las figuras más extrañas y siempre cambiantes.

Las nubes marchan impelidas por el viento, que llega en algunos casos a deformarlas y fragmentarias. Casi siempre avanzan formando sistemas más o menos complejos que comprenden diversos tipos de nubes que guardan determinada posición en el sistema, en el cual puede reconocerse el frente de avance, el cuerpo, que es la parte más espesa, los márgenes y la cola, en la que alternan las nubes con los claros.

 

Clasificación de nubes

Los meteorólogos distinguen para fines prácticos las nubes altas, medias, bajas, nubes de desarrollo vertical y nieblas.
Aquí nos limitaremos a hacer la siguiente clasificación:

  1. CIRROS (o cirrus), que se hallan siempre a gran altura (hasta 12.000 m. en la región ecuatorial y 8.000 m. en las latitudes medias). Son tenues, transparentes para la luz de los astros y están formadas por muy diminutos cristalitos de hielo.
  2. CÚMULOS (o cumulus), situadas a diversas altitudes, de bastante desarrollo vertical en algunos casos, de color blanco, con la parte más espesa grisácea, semejando en general enormes copos de algodón. Cuando son muy grandes y ofrecen la base bastante oscura (caso de los cúmulonimbos), producen fuertes chaparrones acompañados de descargas eléctricas.
  3. NIMBOS (o nimbus), nubes de bordes poco definidos, de coloración generalmente oscura, situadas a escasa altura y causantes de lluvias. A veces cubren el cielo completamente como una masa casi uniforme (nimboestratos).
  4. ESTRATOS (o stratus), dispuestos formando capas, claras u oscuras, y situadas a diversas altitudes. Al caer la tarde se distinguen de los cirros porque no toman el color rosa o perla de éstos.

Algunas nubes pueden considerarse como una combinación de estos tipos fundamentales: por ejemplo, los cirros cúmulos, que determinan el cielo abonegado, los cúmulonimbos, de gran desarrollo vertical.

Al ser atravesadas por la luz de la Luna o del Sol algunas nubes, como los cirrocúmulos o los altocúmulos, determinan el fenómeno llamado halo, que consiste en la descomposición de la luz blanca en sus colores elementales, formándose un anillo coloreado en torno de la imagen aparente de ambos astros. El arco iris, tan bellamente coloreado, se debe a un hecho análogo; la descomposición de la luz del Sol al pasar a través de gotitas de lluvia.