Maní o cacahuete: cultivo, cosecha y siembra

Con respecto al origen del maní, algunos lo señalan como oriundo de América del Sur, de donde habría pasado al África occidental y al Asia meridional. Según otros, sería originario del África. Para algunos botánicos el verdadero origen se encuentra en el Asia, y, finalmente, existen opiniones que afirman que el origen debe buscarse en varios lugares al mismo tiempo: América, África y Asia.

CLIMA Y SUELOS. 

Crece bien en climas cálidos o templados. Los terrenos apropiados son los sueltos, condición que permite que los ovarios de la flor o "clavo" puedan hundirse' en la tierra. Por lo tanto, los arenosos, fértiles, son muy buenos. Los colorados,. si no tienen mucha arcilla y se preparan bien, resultan apropiados. Los terrenos muy ácidos y los que conservan demasiado la humedad no son recomendados. En general los terrenos arenohumíferos son los mejores para ese cultivo.

Preparación de la tierra 

Conviene dar al terreno 2 aradas, la primera en invierno, profunda de 20 a 25 centímetros, y la segunda en primavera, algo. más superficial. Se pasarán gradas de discos para emparejar el suelo.  
 
SIEMBRA

La época de siembra comienza en la primavera, dependiendo la fecha exacta del clima de la región.
SEMILLA NECESARIA.  De 50 a 55 kilogramos por hectárea de maní descascarado y de 70 a 80 kilogramos de maní con cáscara.
SISTEMA DE SIEMBRA.  En pequeños cultivos se siembra a mano, en surcos distanciados aproximadamente 60 centímetros y colocando la semilla dentro del surco a distancia de 20 a 25 centímetros.
En los grandes cultivos se utilizan máquinas sembradoras, ya sean las especiales para maní, de una, dos o tres tolbas, o bien para porotos, garbanzos o algodón; pero lo más frecuente es utilizar la sembradora de maíz con juego de platos distribuidores de semilla con agujeros de menor diámetro.
El maní se siembra descascarado, pero conservando la película que recubre los granos.

RECOMENDACIONES ESPECIALES PARA SU CULTIVO. 

Seleccionar la semilla, dejar bien pulverizado el terreno, sembrar el grano descascarado, dar pronto el primer pase del cultivador y después completar el aporque ligero con guataca, pudiendo usarse también para esta operación el arado criollo. Lo que se busca es mantener la tierra suelta y libre de hierbas.

COSECHA. 

El arranque de "las plantas deberá comenzar cuando las hojas y tallos tomen un color amarillo oscuro, color tabaco, no considerándose esto como el único indicio. Es conveniente para estar seguro del momento de la recolección, sacar algunas plantas del campo y observar si las fundas o cápsulas adquirieron en lo interior un color pardusco y pueden separarse fácilmente de las almendras o semillas; esto ocurre cuando los granos están duros, y suenan a seco cuando se agita un puñado de ellos.

La madurez en las variedades erguidas tarda de 100 a ll5 días y las variedades rastreras demoran para su madurez de 150 a 175 días.
El arranque de las plantas se efectúa a mano, como el de fréjol. En caso que la  variedad sembrada no corresponda a las variedades que puedan ser sacadas a mano sin pérdida de semilla, se recomienda usar un arado, quitándole la vertedera. Detrás del arado irá una cuadrilla de trabajadores recogiendo las plantas con su fruto y las sacudirán para quitar la mayor cantidad de tierra adherida, y arrojarán dichas plantas en pequeños montones.
El arado puede ser sustituido ventajosamente por una sacadora de papas ordinaria, pues así se adelanta mucho más la cosecha y el trabajo resulta más eficiente en lo que se refiere a limpieza.

En todos los casos, después de extraídas las plantas del suelo deben dejarse expuestas al sol durante 2 ó 3 días, cuidando mucho que las fundas o cápsulas no toquen la tierra, esto es, dejándolas en el campo con el follaje hacia abajo. Una vez terminado este trabajo se procederá a la curación del maní.

Actualmente en las plantaciones de alguna importancia lo mejor es usar maquinarias para la recolección. Acabamos de observar en Georgia, Estados Unidos, un procedimiento mecánico muy práctico y sencillo. Consiste en aplicar a los tractores de tipo alto un juego de cuchillas especiales que accionan de adentro hacia afuera. Estas cuchillas, de unos 75 centímetros de largo y 15 ó 18 de ancho, pasan debajo de las plantas de maní, a una distancia que no afecta a las vainas. La planta queda completamente fuera y es al instante recogida por otro artefacto auxiliar que la deposita a lo largo del surco.

CURACIÓN. 

Este trabajo se efectúa de la siguiente manera: de trecho en trecho se pondrán estacas de 2 metros de alto clavadas verticalmente en el suelo. A estas estacas se les colocarán travesaños en cruz, de 0,60 a 1,50 metros sobre el nivel del suelo, encima de los cuales se colocarán las plantas con el follaje hacia afuera y el fruto en lo interior, dejando como una chimenea de aire que penetre desde abajo. La parte superior de estos pilones habrá de ser de forma piramidal. Si el tiempo es seco la curación durará 2 ó 3 semanas; entonces se procederá a la trilla.

TRILLADO. 

La separación de las vainas del follaje se hace a mano, o bien en aparatos a propósito de los cuales existen distintos tipos. La separación a mano la hacen las mujeres y los niños y si las ramas están llenas de vainas, un buen operario sacará de 250 a 300 libras diarias. Un método que resulta económico y práctico en plantaciones pequeñas, consiste en separar las vainas de las plantas por medio de un peine confeccionado con largos clavos de alambre que atraviesan un trozo de madera que se sujeta convenientemente. Los maníes, al pasar por los clavos, se desprenden y caen.
Es indispensable que una vez terminado el trabajo de trilla, cuando éste 'laya sido hecho a mano, se proceda a limpiar el maní para dejarlo libre de derrame.
 
En las buenas plantaciones de Georgia y Virginia, para llevar el maní hasta la trilladora se les pone a los tractores ligeros 2 especies de brazos de hierro que el operador maneja con una sencilla palanca. El tractor recula hacia el pilón de maní seco, con los 2 brazos de arriba y los 2 de abajo abiertos, cerrándose al abarcar el pilón, el cual es conducido fácil y rápidamente hasta la trilladora, donde un hombre se encarga de sacarle el palo cruceta y otro lo va echando a la trilladora con una horquilla.

RENDIMIENTO.  100 kilos de maní con cáscara dan 75 de grano. El promedio de extracción industrial del aceite de maní es del 30 %.
UTILIZACIÓN.  El aceite de maní debidamente refinado, desodorizado y filtrado es casi incoloro y sin sabor; su uso en la cocina está actualmente muy generalizado.

El residuo de la obtención del aceite constituye las tortas, de gran valor nutritivo para el ganado. El maní tostado es un alimento muy difundido.
Después de efectuada la trilla, el resto de la planta puede henificarse y constituye excelente forraje, cuyo rendimiento medio es de 2.000 kilos por hectárea.

 

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