Cultivo del lino, textil y oleginoso

 

Tipos de lino

Actualmente se consideran por lo menos dos grupos de linos: uno de flores y semillas pequeñas (textiles) y otro de semillas y flores grandes (oleaginosos), siendo también distinto su origen, pues el primero sería originario del sudoeste de Asia y el segundo, de las costas del Mar Mediterráneo.
Al hacer la descripción de la planta, conviene considerar separadamente los dos grupos arriba citados, por presentar características diferentes.

LINOS TEXTILES. 

Pocos tallos, finos, flexibles, de gran altura, cápsulas y semillas pequeñas y escasas.

LINOS OLEAGINOSOS. 

:Muchos tallos, gruesos, de menor altura. Plantas de mucho follaje y gran cantidad de flores. Semillas, flores y cápsulas grandes y numerosas.

El color de las flores del lino varía en general desde el blanco puro al azul violáceo, presentándose en ellas toda la gama de colores.
La semilla es generalmente castaña, habiendo variedades que presentan semillas amarillas.

CULTIVO DEL LINO. 

Es cultivo de la zona templada y los de ciclo más corto, o sea los textiles, se dan también en zonas más frías. Prefiere los terrenos sueltos y frescos, profundos y fértiles.

En cuanto a composición química exige sobre todo sales de potasio y ano hídrido fosfórico, porque las primeras aumentan el rendimiento en fibra y el segundo es necesario para la formación de semilla.

PREPARACIÓN DEL TERRENO. 

A causa de su sistema de raíces profundas, especialmente la raíz principal pivotante, es necesario darle al terreno la mejor preparación posible para que quede bien desterronado.
Debe dársele alterreno por lo menos dos aradas, seguidas de sus correspondientes rastreadas.

 

SIEMBRA. 

Actualmente la siembra se efectúa en surcas paralelos distanciados entre sí 20 centímetros.
Se usa la misma máquina descrita al hablar de los cereales. El empleo de maquinaria sustituyó al viejo e imperfecto sistema de siembra a voleo.

LABORES DE CULTIVO. 

El lino es posiblemente uno de los cultivos más exigentes en cuanto a limpieza del suelo se refiere. Las malezas no sólo disminuyen el rendimiento, sino que también rebajan el valor del producto obtenido.

Por otra parte, si se trata de lino textil, al emparvarse éste con las malezas aún verdes se causarían serios daños a la fibra. De todo lo que antecede se desprende que la labor cultural más importante en el lino, y por otra parte, la única que se practica, son las carpidas y arrancadas de yerbajos a mano.

COSECHA. 

Linos oleaginosos: La siega puede efectuarse por medio de hoces y guadañas cuando las sementeras son pequeñas, pero en los grandes cultivos. como son en general todos los de América, se emplean maquinarias cosechadoras de diversos tipos.

Hay segadoras especiales para lino; segadoras atadoras, comúnmente empleadas para trigo, que se usan con algunas modificaciones, y las máquinas cortatrilla comúnmente empleadas para cereales.

El lino, una vez cortado, se deja tendido en el campo dos o tres días para que seque bien y luego se lo lleva a trilladoras con zarandas especiales, que entregan el grano limpio.

Linos textiles: Los linos de fibra deben arrancarse para aprovechar íntegramente la longitud del tallo, con la finalidad de obtener un máximo rendimiento de fibra. Las máquinas cosechadoras de linos textiles se denominan por tal razón "arrancadoras".

Estas máquinas arrancan las plantas por medio de unos puntones que llevan en su plataforma delantera. Por un sistema de correas, las plantas son alineadas y luego depositadas en el suelo en mono tones uniformes. Después de dos o tres días se atan en gavillis, con las cuales se forman conos, donde permanecen hasta completar la desecación de la paja.

Entre los 90 y 180 días se efectúa la cosecha. En términos generales, los linos de fibra se cosechan antes que los oleaginosos.


RENDIMIENTO POR HECTÁREA.

  Es muy variable, pero puede tomarse como lími te en el rendimiento de grano, de 4 a 25 quintales por Ha, y aproximadamente 4.000 Kg de paja por Ha, según se trate de uno u otro grupo de lino.


ENFERMEDADES. 

Existen tres enfermedades económicamente importantes que atacan los linares. Ellas son, "marchitamiento", "roya", y "pasmo", causadas por hongos microscópicos y contra los cuales resulta eficaz solamente el empleo de variedades resistentes.
La roya causa un daño mucho mayor en los linos textiles, pues perjudica notablemente la resistencia de la fibra.
El marchitamiento y el pasmo perjudican por igual a ambos grupos de lino. Las plantas atacadas por marchitamiento comienzan por un decaimiento que aumenta en forma progresiva hasta llegar a la muerte completa de las plantas, debido a que el hongo causante produce la podredumbre de la raíz. El pasmo acarrea una notable disminución de rendimiento al provocar el aborto de las flores de plantas atacadas.

PLAGAS. 

Resulta de suma importancia para los linares el daño que produce la isoca o gusano. Se trata de una oruga muy pequeña que se desarrolla en lo interior de la bolilla del lino, vaciando todo su contenido.
Finalmente, diremos que la langosta también les causa perjuicios graves con sus ataques.

Postcosecha del lino, obtención del aceite 

La semilla de lino es sometida a grandes presiones mediante prensas hidráulicas. Como consecuencia se obtiene aceite, que luego mediante procesos de refinamiento queda en condiciones de utilizarse para la industria. Es conocido el poder secante del aceite de lino, razón por la cual se lo utiliza en la fabricación de pinturas. El porcentaje de aceite varía entre 30 y 45 %, siendo los linos argentinos los que poseen el promedio superior, pues pasan del 40 %.
Una vez extraído el aceite quedan unas tortas de gran valor alimenticio para el ganado, por su riqueza en proteínas.

 

INDUSTRIALIZACIÓN DEL LINO DE FIBRA

DESBAGAR O DESBOLILLADO.  Se pasan las plantas enteras por unos dientes de acero que separan las bolillas o frutos de los tallos.

ENRIADO.  Los tallos se someten a un proceso de fermentación en agua estancada o corriente, caliente o fría, según diversos procedimientos, hasta que la corteza se separa de la fibra. Luego se lavan y se secan al sol o en hornos especialmente construidos.

AGRAMADO.  Los tallos secos se pasan entre rodillos acanalados que trituran la paja dejando intacta la fibra.

ESPADILLADO.  Por medio de unas espadas de madera colocadas en forma de molino (molino flamenco) y que gira velozmente, se golpean los tallos para que se desprendan los pedazos de paja adherida. La cantidad de fibra que queda en la mano del operador después de este proceso, se conoce como "por ciento de fibra larga", porcentaje que varía entre un 10 y 12 % como término medio.

Luego se procede al blanqueado de la fibra, proceso que en general se cumple en las hilanderías. Finalmente, la fibra es peinada mediante peines de acero que la uniforman y alisan.

La fibra corta recibe el nombre de estopa y tiene aplicación en la confección de tejidos groseros. Los pedacitos de corteza y paja tienen un gran poder   calórico, y como quedan grandes cantidades, se utilizan como combustible para la alimentación de la caldera, productora de la fuerza motriz de la fábrica.

En estos linos la semilla se considera como un subproducto y sólo en los casos en que haya en exceso se la industrializa, pues generalmente se la utiliza para las siembras posteriores, ya que se trata de una semilla de alto costo.

Historia.  La Argentina fue el principal país productor de semilla de lino hasta 1960. Producía alrededor de 1.700.000 toneladas al año, cifra que representaba el 50 % de la producción mundial. El segundo país productor era Rusia, con un volumen de alrededor de 500.000 toneladas. La India producía en ese tiempo  420.000 toneladas y Estados Unidos de Norteamérica 210.000 toneladas.